domingo, 27 de mayo de 2012

conociendo la retícula de manuscrito

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La retícula de manuscrito se usa para acomodar textos muy largos, por lo que es la más utilizada en la literatura. Aunque aparentemente es muy sencilla, se deben tomar ciertas consideraciones al diseñarla, por ejemplo, a qué tipo de lector va dirigido el libro (que edad tiene, si es lector constante o esporádico, entre otras), la mancha de la línea,  (que dependerá del peso del tipo y de la cantidad de caracteres y/o palabras por renglón).

El ejercicio propuesto por el maestro Gerardo Susán consistía en diseñar las primeras páginas de un libro o novela, para familiarizarse con éste tipo de retícula y las proporciones ideales para dedicatorias, títulos, páginas legales, márgenes y rejillas (no libros infantiles ni de poemas). El punto del ejercicio era que nuestra caja y mancha tipográfica funcionaran en la lectura y no se desviara la atención con adornos o decoraciones.

Propuse dirigir mi libro a un público joven que apenas va incursionando en la lectura (11-15 años), porque considero que es un reto seducir a un espectador que no está acostumbrado a leer constantemente y tratar de ayudarlo para que el libro se haga liviano.

Busqué la comodidad del lector aligerando el texto con márgenes generosos para proporcionar una página limpia donde la tensión de la lectura se enfoque en el centro de la doble página; un interlineado de 11:14 puntos para aligerar la mancha tipográfica; cuidar un promedio de 9 a 11 palabras por línea para agilizar la lectura y utilizar viñetas esporádicas.

Se eligió una familia tipográfica completa y patinada (Garamond para texto, Didot para acotar)

Aproveché el ejercicio para ilustrar la portada, cubiertas y viñetas y así poder enfocar este clásico de la literatura a un público muy joven.

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